VOLVER A NACER

Mi iniciación, no solo fue el 9 de febrero, para mi empezó en el mismo momento que solicito mi ingreso. Fue tal el cúmulo de sentimientos, que pienso que solo un masón será capaz de comprender lo que voy a tratar de explicar.

Ya las aplomaciones me dejaron huella. Mi hicieron ver que existen otras formas de entender o de actuar a las convencionales. El simple hecho que mi invitaran a ver otras opciones, otras logias, despertó una gran admiración, una acción de «no proselitismo», que terminó provocando una atracción todavía mayor a la masonería.

En todo momento me he sentido apoyado y comprendido, y no me he sentido juzgado ni por mi edad, ni por mi tipo de relación de pareja, ni por ninguna otra condición. La lección que aprendí, antes incluso de entrar y ser aceptado, ha sido para mi importante, el no juzgar antes de hora, dejar a un lado los «pre-juicios» me ayudará a ver que hay más allá de lo que aparentemente se ve.

Para vosotros, estos serán actos comunes y naturales y no le daréis mayor importancia, que incluso habréis llevado a vuestra vida fuera de la masonería, pero haciendo un poco de reflexión, os daréis cuenta que no son precisamente actos comunes.

Por eso, después de cada aplomación sentía más ganas de acercarme a vosotros, sabía que con vosotros creceré como persona y me enseñaréis a hacer «cúbica la piedra»

Después, por fin llego el día 9, estaba nervioso, sabía que este sería un día importante en mi vida. En el momento que golpearon la puerta del templo, el corazón se disparó y la adrenalina corrió por todo mi cuerpo. Cuando llegué a la sala de reflexiones, me sentí más tranquilo. A partir de ese momento, sentí, que a pesar de estar con los ojos vendados, tenía control sobre la situación, aquello me relajó mucho y me pareció muy paradójico, por un lado verme en una situación vulnerable e indefensa y por otro sentirme seguro y tranquilo.

Es difícil elegir un momento especial o señalado, pero para mi, ha habido un especialmente emotivo, fue el de la jura. Cada vez que lo recuerdo, me produce un enorme respeto.

Tampoco puedo dejar de señalar cuando «vi. la luz» o cuando «vi a mi peor enemigo» son «flashes» que se quedan grabados en la retina. Al igual que cada uno de vuestros abrazos, es la primera vez, que recuerdo los nombres de todo un grupo a quien me acaban de presentar.

Ese fin de semana, me sentía muy feliz por el paso que había dado y por el compromiso que había adquirido. Sin duda ha sido algo realmente bueno e inolvidable.

Por terminar, solo decir una cosa más, una frase. Ese fin de semana, me leí de nuevo toda la ceremonia volviendo a sentir todo lo vivido, y encontré una frase que he de reconocer que en el ritual me pasó desapercibida, pero trataré de no olvidarla.

«La masonería no es contemplación pasiva del bien, sino activo combate contra el mal y el error»

Salud, Fuerza y Unión!

A. L. A .·. M .·.

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