Mitos y realidades de la masonería

La masonería ha sido un tema poco abordado por la historiografía mexicana. La doctora en historia, María Eugenia Vázquez Semadeni ha estudiado las discusiones sobre la masonería moderna que tuvieron lugar en nuestro país entre 1820 y 1830 las cuales contribuyeron, desde su perspectiva, a la formación del Estado mexicano. Actualmente investiga en la Universidad de California el impacto de la masonería estadunidense en la nacional durante la década mencionada, crucial en la historia de México.

-El tema de la masonería ha sido poco explorado en México. ¿A qué lo atribuye?

–Desde que apareció la masonería especulativa a principios del siglo XVIII tuvo una imagen negativa por tratarse de una asociación secreta y atribuirse prerrogativas que en teoría no le correspondían, como la de autoconstituirse y crear sus propias leyes. En el siglo XVIII las corporaciones se formaban por indicaciones de las autoridades ya fuera monárquicas o eclesiásticas. A partir de ese momento violentó el orden establecido y empezó a levantar sospechas de las autoridades, al grado que se transformaron en prohibiciones estatales castigadas como un delito y eclesiásticas consideradas pecado o herejía, lo cual se traducía en excomuniones. Desde el siglo XVIII se ha repetido la idea de que la masonería es una institución que se contrapone a la Iglesia católica. En algunos casos ha habido confrontación por el tipo de valores que se le inculcan al ciudadano y se alimenta una imagen negativa: que hacen ritos satánicos, que hay una conspiración masónica para dominar el mundo. Todo esto es falso.

–La palabra masón procede del vocablo francés maçon, “albañil” ¿Qué construyen los masones?

–Los masones operativos construyeron las grandes catedrales medievales, castillos, templos, capillas familiares, por eso eran un gremio privilegiado en el sentido de que podían viajar por todo el continente; sus conocimientos de geometría les permitían comprender ciertas cosas del universo, lo que ahora se ha ido traduciendo en su simbología, en su numerología. Fueron los grandes constructores medievales. Cuando se pasó de la masonería operativa a la especulativa [en Inglaterra, siglo XVIII], lo que construyen es al ser humano tanto individualmente como en sociedad. Por eso hablan de la arquitectura moral, de cómo el masón se construye en tanto adquiere este conocimiento de sí mismo y del universo en el ascenso de los grados.

–Se ha hablado de una semejanza entre los masones y los jesuitas. ¿Encuentra coincidencias en su pensamiento?

–Son producto de una misma época aunque la masonería no es religiosa. Los Ejercicios Espirituales jesuitas se parecen al ascenso por los grados de la masonería. La semejanza en todos estos grupos consiste en que parten de la base de que el conocimiento de nuestro entorno es limitado y hay que buscar una mayor profundidad en el análisis y en los mecanismos y cada uno lo hace por sus propias vías. Los jesuitas por medio de la razón revelada, de origen divino, y los masones a través de la razón y de ciertos mecanismos, como la geometría, la numerología, la ritualidad que también tiene un elemento fundamental en la religión católica.

–¿Por qué es fundamental el simbolismo en la masonería?

–La parte simbólica es una manera distinta de transmitir información, de comprender las cosas. Los masones tienen entre su simbología elementos de la construcción, que es de donde provienen. La escuadra simboliza la rectitud; el martillo, el trabajo; el compás, los límites con los que debes mantenerte con respecto a las demás personas y sobre todo con tus hermanos [pertenecientes a la institución]. Conforme variamos de ritos y de grados hay otro tipo de simbología que no necesariamente está relacionada con el arte de la construcción, mucha de ella derivada de la tradición cristiana de la cual proviene la masonería operativa, es decir, la construcción de las catedrales. El Ojo de la Providencia dentro de un triángulo puede encontrarse en cualquier iglesia católica; en la masonería también tiene un sentido y en ocasiones es posible encontrar dentro del triángulo una “G” que simboliza al Gran Arquitecto del Universo. La masonería actualiza constantemente el sentido del símbolo ritual.

–¿Qué significa el secreto para los masones?

–La idea de que los masones poseen un secreto inmemorial que conocen desde Adán y Eva es parte de los orígenes míticos de la masonería y de su ennoblecimiento como institución. Hay dos tipos de secreto; uno de ellos asociado con el reconocimiento. Las palabras de pase, los tocamientos, en fin, estas cosas que son parte de la institucionalidad de la orden y que para poder ingresar debes saber qué responder, son parte del conocimiento esotérico que sólo se transmite en el interior de la institución y a quienes han alcanzado el conocimiento para llegar ahí. Otra parte se relaciona con el ritual y es secreta en tanto que es una cuestión personal: es el conocimiento que el masón va adquiriendo de sí mismo y del universo conforme asciende en los grados. Es secreto, es una vivencia personal, no se le puede transmitir a nadie.

–¿Qué significado tiene la Gran Logia de Londres?

–Sienta las bases para lo que llamamos una tradición, lo que se conoce como masonería regular consistente en que, a partir de ese momento (1717), en la Gran Logia residirá la soberanía; sólo ella podrá constituir a las logias que se formen. James Anderson y John Theophilus Desaguliers escribieron las constituciones que normarán a la masonería; a partir de ese momento habría una arquitectura moral cuya finalidad es pulir la piedra de la humanidad. Hubo grupos masónicos en desacuerdo con ciertos elementos que la Gran Logia introdujo en la masonería, en particular con el asunto de la tolerancia: quisieron conservar la creencia en el dios católico, cristiano. Con todo, es un hecho que de la Gran Logia de Londres han derivado numerosos Ritos, como el Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Sin embargo, el Rito Nacional Mexicano se fundó (1825-1826) sin autorización de ninguna logia extranjera ni de ninguna confederación, ni de ninguna organización masónica derivada de la Gran Logia de Londres, pero cuando creció empezó a obtener reconocimiento de logias establecidas dentro del orden de la llamada regularidad. Algunos la consideran regular y otros irregular. Nosotros preferimos no hablar de esta regularidad derivada de la Gran Logia de Londres, sino de distintas tradiciones de establecer masonería, diversas normatividades. Lo que consideramos válido los historiadores es que la Gran Logia de Londres constituye el origen de la masonería moderna, especulativa.


Iniciación de un aprendiz en la masonería, grabado del siglo XVIII. Archivo Histórico Nacional

–¿La masonería se considera una religión?

–En el clero la regularidad implica que se siga una serie de reglas y aquí tiene que ver con su procedencia de la Gran Logia de Londres, aunque las logias derivadas pueden establecer su propia constitución y normatividad. En la masonería la regularidad se vincula más con el reconocimiento que con la regla. Es muy sutil la diferencia. Tuve una conversación con un masón muy reconocido, quien me dijo que justamente la masonería trata de no imponerle a la creencia esta normatividad que implica que la religión sea la católica o cualquier otra. La religión indica una serie de caminos preestablecidos para acercarte a la divinidad, a diferencia de la masonería que establece mecanismos para acercarte a ti mismo.

–¿Qué tan relevante es el concepto de libertad?

–La libertad es una de las principales virtudes que cultiva la masonería y en ese sentido la libertad de pensamiento es fundamental. La idea de que la masonería participó como institución para la consecución de la Independencia o que fue su motor ideológico no se sostiene con análisis histórico. Si se revisa ideológicamente este proceso de disolución de la monarquía y los elementos de separación de los novohispanos, encuentras que hay un trasfondo religioso: Napoleón había invadido Francia y aquí era considerado un “hereje francmasón”; estaban aterrados de que llegara a gobernarnos a nosotros. Por lo tanto, en defensa del rey legítimo y de la monarquía se levantan los insurgentes. El movimiento de independencia no era cercano al ideario político masónico que consistía en una supuesta lucha contra el altar y el trono. Difícilmente si los insurgentes peleaban a favor del altar y el trono habrían sido masones. No encuentro motivos para suponer que la masonería haya sido un motor de la Independencia. Considero, en cambio, que era uno de los enemigos representados por la figura de Napoleón.

–¿Quiénes integraban las logias masónicas durante la Independencia?

Había logias en Campeche, Veracruz y Mérida. La mayoría de sus miembros eran peninsulares, algunos comerciantes, miembros de la jerarquía militar de la zona y eclesiásticos. Aunque desafortunadamente los documentos que tenemos de esas logias no nos dicen con exactitud quiénes eran sus integrantes. Por los papeles públicos y lo que dicen los historiadores de la zona uno puede suponer quiénes eran. Conforme fueron ingresando más americanos y acentuándose el conflicto político entre éstos y los peninsulares, muchos de ellos se salen y establecen el Rito de York. Entre otros están José María Tornel, Lorenzo de Zavala y Miguel Ramos Arizpe. La Independencia fue el resultado de cuestiones políticas del momento: la ruptura terrible que significa la salida del rey, que se lo haya llevado Napoleón a Bayona. La abdicación del rey que deja la vacatio regis y a todo el imperio sin cabeza. Ante eso surgen respuestas alimentadas por numerosísimas doctrinas políticas; algunas de ellas comparten tópicos con la masonería.

–¿Cuáles han sido los Ritos más importantes en México?

El de York y el Escocés la primera mitad del siglo XIX, cuando se funda el Rito Nacional que llega a ser el más importante hasta la segunda mitad, y después comparte esta preeminencia con el Rito Escocés Antiguo y Aceptado que se refunda en la segunda mitad del siglo XIX.

–¿Hidalgo fue masón?

–Probablemente la masonería le haya parecido interesante, pero no hay documentos que lo prueben. En cambio, hace poco conseguí el documento que comprueba que Santana fue masón. Perteneció al Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Su actuación política no estuvo relacionada con su pertenencia masónica como sucedió en otros casos, como el de Vicente Guerrero. Alguien me comentó, aunque no me consta, que Romero de Terreros también era masón.

–¿Cuál considera la mayor aportación de los masones en cuanto a la formación del Estado mexicano?

–Creo que consolidaron en un sector notable de la población la tendencia a preferir el orden republicano; cuando hay tendencias de establecer monarquías son muy rechazadas. Maximiliano, por ejemplo, fue fusilado. Dentro del orden republicano va de la mano la soberanía del pueblo en tanto que “solamente tienes derecho a gobernarme si yo te elijo, si yo te transmito mi soberanía”. Así se constituye el gobierno representativo. La idea de trasladar la soberanía del rey al pueblo se consolida en las discusiones entre masones y no masones: termina por convertirse en algo que ya no se cuestiona. En el siglo XXI no nos preguntamos: ¿realmente tenemos derecho a elegir a nuestros gobernantes o Dios lo determina? Tomemos en cuenta que en el XIX era al revés: ellos debían convencer a los ciudadanos de que tenían derecho.
 
–¿Cuál es la situación actual de la masonería en México?

–Creo que ya no hay esta carga partidista que tuvo entre 1940 y 1960. Sin embargo, cuando el anterior Maestro de la Gran Logia Masónica Valle de México me hizo favor de recibirme, me dijo con orgullo que entre los masones de la Gran Logia había personas del PAN, PRI y PRD. Hay sectores que tienen ciertas banderas, que luchan por el Estado laico y que son a la vez una asociación política y civil, y hay en ellos masones que tienen como bandera la defensa del Estado laico y la elevación de éste a grado constitucional. Creo que el objetivo de la masonería especulativa siempre ha sido la de formación de valores dentro de la propia institución.

Fuente:
https://www.jornada.com.mx/2010/10/17/sem-adriana.html

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