Masoneria

Libertad, Igualdad, Fraternidad


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En un rincón del Templo, sentado en su banquita, mirando el Delta Luminoso, un triste y viejo Maestro Masón lloraba.
De sus ojos, extrañas lágrimas le escurrían por el rostro, sin saber el porqué, se las conté: fueron siete. Con las ganas incontenibles de saber el motivo, me aproximé y lo interrogué, “¿Habla, mi Viejo Maestro! Dile a tu eterno Aprendiz por que externas así tan visible dolor?”
El, suavemente, me respondió, “¿Estás viendo a estos Hermanos que entran y salen? las lágrimas que contaste están dedicadas a algunos de ellos.”
“La Primera, es por esos indiferentes, que no valoran la historia, el esoterismo, la liturgia y el ritual, y aquí vienen en busca de distracción, para salir ironizando aquello que sus mentes ofuscadas no pueden concebir.”
“La Segunda, me la arrancan esos eternos inseguros que pretenden creer desacreditando a los viejos Maestros y a la expectativa de un milagro que les haga alcanzar aquello que sus propios méritos le niegan”.
“La Tercera, se distribuye a los malos, a aquellos que solamente asisten a la Logia para promover la discordia entre los Hermanos”.
“La Cuarta, es por los HH.·. fríos y calculadores que, aún sabiendo que existe una Fuerza Espiritual, procuran beneficiarse de ella de cualquier forma y no conocen la palabra Amor”.
“La Quinta, va a los que llegan con suavidad, tienen la sonrisa y el elogio a flor de los labios, pero si pudiéramos ver bien su semblante, veremos escrito en el rostro: Creo en el Gran Arquitecto Del Universo, en la Orden y en mis Hermanos, pero sólo si pudiera servirme de ellos”.
“La Sexta, se la doy a los fútiles, insignificantes, que van a la Log.·. buscando acercamientos para cobijarse pero sus ojos revelan un interés diferente”.
“La Séptima, mi amado H.·., fue grande y se deslizó pesada! fue la última lágrima, aquella que vive en los ojos del Verdadero Masón. Que estas lágrimas, Q.·. H.·. sirvan para recordarle a los HH.·. vanidosos que olvidan que existe el respeto y que existen HH.·. necesitados de caridad y tantos seres humanos necesitando de el amparo material y espiritual”.

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El historiador Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva rastrea la presencia del legendario arquero suizo en las ideas del Benemérito de las Américas en su ensayo “El héroe de mi héroe favorito: Benito Juárez y Guillermo Tell”, que ofreció dentro de la semana que la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) dedica al ex presidente oaxaqueño

¿Sabía usted que el héroe de Benito Juárez era el famoso ballestero suizo Guillermo Tell? Sí, sí, aquel mítico personaje suizo que en el siglo XIV se le impuso como castigo flechar una manzana colocada sobre la cabeza de su hijo porque no reverenció el sombrero que representaba al imperio de los Habsburgo.

Al parecer, la figura del héroe en Juárez no sólo fue su inspiración, fue también la revelación de su destino con la que el estadista mexicano se desdobló y -quizá- determinó para que decidiera el fusilamiento del emperador Maximiliano.

Por la importancia de los hechos, el historiador Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva rastreó la presencia de este personaje en las ideas del Benemérito de las Américas, y en el imaginario libertario de las ideas del siglo XIX.

Su búsqueda inicia la probable noche del 15 de enero de 1847, cuando Benito Juárez fue ungido como aprendiz masónico. En esa ceremonia iniciática, el político oaxaqueño recién llegado a la capital del país “sin nombradía alguna en el escenario nacional” eligió como nombre simbólico el del legendario Guillermo Tell.

¿Por qué y cómo llegó a nuestro legendario presidente la historia de aquel personaje, casi mito? Eso fue lo que se propuso investigar el especialista en su ensayo “El héroe de mi héroe favorito: Benito Juárez y Guillermo Tell”, que ofreció dentro de la semana que la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) dedica al ex presidente oaxaqueño.

Antes que un viaje erudito, fue un ameno recorrido por la historia de una época y de dos personajes que se emparentaron en el tiempo por un ideal, la liberación de los pueblos. Pero también, es un análisis de la figura del héroe, de su influencia, y de la lúcida capacidad de entenderlo como parte de un proyecto de vida conciliado con la historia, que dura en nuestros días aunque no de ese modo.

“Esa imposición liberal del héroe como motor de la historia y ejemplo a seguir por las personas fue un procesos que inició desde los tiempos de la consumación de la independencia. Y nuestro Juárez no podía estar exento de tal influjo en su formación académica y política”.

Al parecer, Juárez no adoptó el nombre del arquero por mera conveniencia con el rito de la coorporación, su figura se había filtrado desde mucho antes en sus discursos políticos ofrecidos en su tierra natal, “como el estereotipo del héroe popular defensor de su pueblo y de la patria”.

La pesquisa refiere que en el siglo XIX la historia del héroe suizo alcanzó difusión internacional gracias al drama teatral Wilhelm Tell (1804) de Friedrich Schiller, que a su vez inspiró la ópera Guillaume Tell (1829) del italiano Gioacchino Rossini.

No se sabe con precisión cómo llegó este personaje al imaginario mexicano, y en especial a Juárez, dice Hernández Silva, porque las primeras traducciones del alemán sucedieron cincuenta años después. Quizá los posibles contactos con aquellas obras fueron las traducciones españolas en los años treinta, y las traducciones francesas en los años cuarenta.

A las traducciones, se suman la vivacidad musical de la época, pues desde mediados de los 20 el público mexicano ya estaba familiarizado con las obras de Rossini, en todo el país, o al menos en la Ciudad de México y Oaxaca.

“Lo más seguro es que Juárez haya conocido de Guillermo Tell por la vía literaria, pues Juárez, además del zapoteco leía y escribía el español, el latín y el francés.

La primera vez que joven político mexicano lo citó fue en su discurso público de 1840, en su estado natal, donde plasma sus ideas de heroicidad, la acción, y la estirpe de los hombres que se negaron a aceptar la tiranía.

Cuando llega a la metrópoli mexicana como diputado electo a finales de 1846, el impacto fue tal, describe el investigado de la UAM Azcapotzalco, que el deslumbramiento de la ciudad, la aventura y su afición a la lectura confirmaron en su fuero interno al arquero.

Poco se ha estudiado al Juárez ilustrado, al cotidiano, al cordial y amiguero (…) que le gustaba la música, bailar y uno que otro trago.

“Es muy seguro de que en su primera visita a la Ciudad de México, como persona de amplia cultura y buen provinciano deslumbrado por el movimiento de la capital, librado ya de las duras jornadas legislativas, se dedicara a disfrutar sus edificios, sus veladas intelectuales y los momentos bohemios en uno que otro callejón de mala nota en donde tomarse un pulque, conversar y dar rienda suelta a sus emociones. Bueno, hasta es probable que se haya dado tiempo para posar, como la moda lo marcaba, y tomarse un daguerrotipo y tal vez hasta mandarse hacer una litografía, expresión artística que le interesaba tanto”.

Y ya ahí, la música popular, el rumor intelectual, las pláticas de cantinas y hasta las pocilgas de las putas. “Gracias a su imagen novelesca, Guillermo Tell se convirtió en uno de los adalides favoritos del romanticismo decimonónico, tanto de aprendices masónicos, como de putas callejoneras”.

Nada del mundo de esa época desconocía la figura de Tell, y nada del mundo de esa época fue desconocido por Juárez.

Y luego el descenlace final, el fusilamiento de Maximiliano, “!Quién iba decir, que él, al igual que su héroe, iba a acabar con el reinado de un Habsburgo en su propia tierra!”.

Juan de Jesús López / Villahermosa



http://www.milenio.com/nota.asp?id=245295

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Algunas cuestiones comentadas por los medios en los últimos tiempos, a saber: la inclusión de la asignatura de Religión católica como una asignatura curricular optativa, la eventual referencia a las raíces cristianas de Europa en la Constitución Europea, o mas recientemente aún la apertura de una gran mezquita en Granada con ayudas económicas de los Emiratos han vuelto a poner en valor la cuestión de la laicidad de los poderes públicos. 
El problema de la idea de laicidad en España y su general incomprensión entre nosotros radica, a mi juicio de un lado en las inercias con las que funciona la sociedad española y de otro en que la laicidad ha sido mal definida por muchos de sus partidarios como una especie de ateísmo moderado; leía en una lista de correos laica la definición de los “laicos” como “quienes desde el ateismo respetamos las creencias ajenas y exigimos que nos dejen exponer las nuestras”. 

Creo que esta definición es una formulación de la laicidad errónea con el sentido originario de la laicidad y que además no permite su asunción generalizada y dificulta el logro de la mejor virtualidad que tiene la idea laica: la de ser precisamente espacio de encuentro y de mediación política. Como tiene dicho Salvador Pániker no se puede confundir la laicidad como estrategia política – imprescindible – con las opciones ateas o agnósticas : “La idea de un mundo profano, de un cosmos desacralizado, ‘desmusicalizado’, es un invento reciente – e ilusorio – del espíritu humano; es el gran equívoco de la tan traída y llevada modernidad. Bien está que el aparato estatal se haga laico, que se genere una ética civil y que la enseñanza se emancipe de las iglesias. Pero eso en nada tiene que ver con el supuesto ‘ desencantamiento’ del mundo (…) Es precisamente el logos, y no el mito, el que nos devuelve a una realidad infinitamente misteriosa, velada, terrible y fascinante”. 

Por mi parte creo que merece la pena propugnar una laicidad que convoque a todos, y no solamente a los ateos o agnósticos, es decir una laicidad que no se manifieste como una opción metafísica encubierta sino como una fórmula política y por lo tanto estrictamente neutral en términos metafísicos y sólo beligerante en el ámbito de lo político, una laicidad como estrategia para la libertad, una laicidad en lo político abierta a la religiosidad personal y social, del mismo modo que al ateismo y el agnosticismo como opciones legítimas que compiten intelectualmente entre sí, y que no son sino el fruto de las diferencias razonables que nos separan pero que pretende un orden político que no se limita a ser una mera exaltación o celebración de la comunidad sobre la que se funda, una laicidad estratégica para establecer un poder público al servicio de los ciudadanos personalmente considerados y en su condición de tales y no tanto en función de su identidad nacionalitaria, étnica, de clase o religiosa. 

El entendimiento habitual de la laicidad como una forma de “ateismo o agnosticismo tolerante” es contradictorio con el espíritu laico como espíritu de mediación civil. La laicidad de los poderes públicos no niega sino que presupone la pluralidad de creencias y convicciones en el seno de la ciudadanía y tampoco niega, sino que presupone la libertad de predicar y críticar, la apologética y también la competencia intelectual entre las diferentes opciones espirituales y metafísicas que se dan entre nosotros. 

La laicidad necesaria es a mi juicio la que propugna el gran profesor italiano Norberto Bobbio :”El espíritu laico no es en sí mismo una nueva cultura, sino la condición para la convivencia de todas las posibles culturas. La laicidad expresa más bien un método que un contenido”. La laicidad no puede ser por lo tanto una posición metafísica, religiosa o antireligiosa, sino una metodología de convivencia entre todas las posiciones. 

A mi juicio la verdadera virtualidad de la laicidad no se reduce a un debate entre clericales y anticlericales ( debate por otro lado siempre interesante) sino que consiste en algo mucho mas valioso y de mas calado político, a saber : pretender un orden político que no se limite a ser una mera exaltación o celebración de la comunidad sobre la que se funda, para llegar así a establecer un poder público al servicio de los ciudadanos personalmente considerados y en su condición de tales y no tanto en función de su identidad nacionalitaria, étnica, de clase o religiosa. 

Conforme a ese propósito laico el centro y fundamento de lo político, no es ninguna esencia colectiva, ni el “ius sanguinis”, ni la adhesión a una fe revelada por muy verdadera que esta sea , ni por supuesto la gloria de una dinastía o la hegemonía de una etnia sino la realización material y moral de un ideal de convivencia. 

La cuestión a tratar es, partiendo del reconocimiento de la consustancialidad comunitaria del individuo: ¿ como dar a lo comunitario ( y la religión es un factor comunitario) lo que es suyo salvando al mismo tiempo el proyecto de un poder societario que garantice la autonomía del individuo no sólo frente al poder político mismo sino incluso frente a los requerimientos posesivos de su propia Comunidad?. 

Esta pregunta no es sino una formulación específica, ad hoc para penetrar en el problema de la laicidad, de aquellas cuestiones con las que Rawls comienza su propio trabajo de construcción del concepto de liberalismo político: ¿Cómo es posible la existencia duradera de una sociedad justa y estable de ciudadanos libres e iguales que no dejan de estar profundamente divididos por doctrinas religiosas, filosóficas y morales razonables ?. 

La laicidad no supone simplemente la aconfesionalidad pasiva del Estado sino que es un compromiso más ambicioso de crear y sostener un espacio político definido exclusivamente por la ética y la simbólica civil, cerrando el paso a toda confusión política de lo confesional o de lo étnico. Desde el punto de vista laico la condición de ciudadano es la única sobre la que tiene competencia el poder político y es, en virtud de ese único título que se establece la capacidad de cada uno para participar en la constitución y control de ese mismo poder político sin que pueda tenerse en cuenta ninguna otra condición, no sólo la pertenencia religiosa sino tampoco la raza o la pertenencia étnica . 

Es imprescindible rescatar el núcleo eficiente de laicidad, aquello que la hace valiosa y nos permite reconsiderar los fundamentos de todo lo político: aquello que nos descubre el origen de la Democracia como fórmula de convivencia que hace de la ciudadanía, y no de la sangre o de la fe religiosa, su piedra sillar. 

Javier Otaola.- Abogado y Escritor
octubre 2004

http://usuarios.iponet.es/ddt/laicidad.htm

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Después de salir a la superficie
¿Qué piensan y que hacen hoy los masones? 

Diecisiete presidentes y varios vicepresidentes argentinos fueron masones. Entre ellos Rivadavia, Urquiza, Mitre, Sarmiento, Yrigoyen, Figueroa Alcorta, De la Plaza. Y personalidades, por citar algunas, como San Martín, Belgrano, López y Planes, Pellegrini, Piedrabuena, Alem, José Hernández, Lugones. Fueron masones, si se quiere, en secreto. Y, más allá de nuestras fronteras, se sumaron a la orden hombres como Goethe, Beethoven, Mozart.
La revolución francesa abrazó el lema masónico de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Y la constitución norteamericana fue de neto corte masón.
Siempre se asoció a la masonería con el ocultismo y lo secreto. Circuló por sendas invisibles. Pero quizás el único secreto que mantienen hoy los masones sea el código que reciben durante la ceremonia de iniciación para reconocerse entre sí como tales. Eso les permite saber que la persona con la que ocasionalmente se han encontrado en algún lugar del mundo es también miembro de la organización. 
En todo lo demás ha pasado a ser una corporación expuesta, de superficie, porque sus objetivos y procedimientos, antes exclusivos y pasibles de represalias, no difieren hoy de los de otros círculos que se les parecen como los rotarios, los partidos políticos y los gremios. 
Sin embargo, a pesar de la difusión a través de libros y de Internet, mucha gente sigue ignorando qué piensan y qué hacen hoy los masones. 
El encuentro con un ex Gran Maestre que estuvo durante seis años al frente de la Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones, fundada el 11 de diciembre de 1857, nos acerca a la intimidad de una organización formativa y operativa que durante tanto tiempo para algunos fue maléfica y para otros sublime.
Nos referimos a Alejo Neyeloff, un argentino que aprendió a hablar en ruso antes que en castellano. Porque sus padres provenían del desastre de la guerra entre zaristas y bolcheviques.
–En mi casa se hablaba en ruso y yo lo aprendí como primer idioma. Mi madre había estudiado en el Smolny, un instituto de enseñanza reservado a las niñas de la nobleza rusa. Si bien ella no pertenecía a la nobleza, su padre, mi abuelo, era un general de alto rango del ejército zarista, y permitieron que sus hijas estudiaran allí. Mi madre egresó con medalla de oro, que yo conservo.
“Cuando estuve en Rusia, en los primeros tiempos de Gorbachov, fui a San Petersburgo para visitar el colegio. Mientras recorría los pasillos me decían que por allí había andado Lenín durante los días clave de su acción, ya que usó el edificio como sede de su cuartel general. Pero yo evocaba los pasos de mi madre por ese lugar que tanto recordaba.
“Al triunfar la revolución, mis padres huyeron de Rusia con lo que tenían puesto, y vinieron a Buenos Aires, donde nací yo. En mi casa se conservaban las tradiciones y las costumbres rusas. Desde el idioma a las comidas. Siendo yo muy chico nos trasladamos a Uruguay. Salvo un pequeño intervalo, viví allí hasta mis 35 años”.
* * * 
Alejo recibió una educación laica consolidada principalmente en principios éticos. Un día, a los 40 años, conversaba con un amigo sobre aspectos que hacen a la conducta y a la formación humana. De repente, su amigo le dijo: “Vos sos masón”.
En realidad, el futuro Gran Maestre no sabía siquiera qué significaba ser masón. 
–Jamás me había preocupado por saberlo. Seguimos hablando con mi amigo y al tiempo, tras conocer los objetivos y los procedimientos de la institución, supe que sus principios y sus metas coincidían con mi forma de ser y de pensar y acepté incorporarme a la orden.
“La masonería es una organización iniciática. Primero hay una entrevista en la que el postulante es analizado en sus criterios y en sus ideas por algunos miembros. Incluso se trata de que la familia se entere de su posible incorporación para que no surjan conflictos. Tras ser aprobado, se le indica el día y la hora en que deberá presentarse para cumplir con la ceremonia de iniciación, parecida a la que se realizaba en la Edad Media cuando alguien era armado caballero. Se lo presenta ante el grupo y cualquiera puede hacerle las preguntas que considere convenientes”.
* * * 
¿Existe una ideología política o una convicción religiosa que defina al masón? Alejo responde.
–Cualquiera puede ser masón. Lo único que se le exige es que crea en un principio universal. En el Creador. 
Sin un principio creador todo quedaría en manos del azar y de ese modo no solo la ética sino la existencia carecería de justificación y de sentido.
Explica Alejo que ese Creador es el Gran Arquitecto del Universo. Equivale a Dios, para el Cristianismo, o al Jehová de los judíos. 
“Es algo que no se puede explicar, pero sabemos que existe, como sabemos también que existe un más allá”.
–¿Los masones creen en una vida más allá de la muerte?
–Creemos en la supervivencia del alma.
–¿Y si un ateo quiere ser masón?
–Si se presenta un ateo se trata de dialogar con él para que pueda interpretar los fundamentos de tal concepción. Pero si no acepta la premisa del Gran Creador, no puede ingresar a la orden. 
–¿Y alguien que profesa una religión?
–No implica un impedimento. Hay católicos, anglicanos y judíos practicantes que integran la masonería. En una ocasión en que concurrí a la Gran Logia de Francia, al lado mío estaba sentado un obispo católico.
“De todos modos, los temas religiosos y políticos quedan fuera de las consideraciones institucionales. Cada uno resuelve esos aspectos en un plano estrictamente personal”. 
Pero no es ajeno a la filosofía masónica el concepto de la fugacidad de la vida. En una logia no lejana a nuestra ciudad pudimos observar un ámbito ‘ctónico’, subterráneo, donde la presencia de calaveras humanas apunta a los valores espirituales y enfrenta al integrante del grupo con la visión de lo efímero y la precariedad de los bienes materiales.
–En el rito iniciático –explica Alejo– se alude al paso del tiempo, a lo efímero de la vida y a la necesidad de actuar sobre la búsqueda de valores trascendentes. Se induce a pensar que el materialismo no debe ser una meta en la vida del postulante.
“Los símbolos –que cada uno debe profundizar– alientan a lograr la perfección dentro de valores jerárquicos y solidarios. Los símbolos provienen en general de instrumentos utilizados por los arquitectos medievales. La escuadra señala la rectitud, el compás lo que la mente abarca, el mazo, la autoridad. 
“Hay quienes remontan el origen de la masonería a Egipto. Yo prefiero ubicarlo en la Edad Media, con los grandes constructores y obreros de palacios y catedrales. Su importancia les permitía formar logias que podían exigir condiciones dignas de trabajo, alojamiento, comida, educación. Cosa que no ocurría con otros oficios”.
La palabra francesa maçón equivale a albañil.

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Dentro y fuera del templo


Lo primero que uno ve al ingresar en un templo masónico, además de los característicos asientos longitudinales de los miembros, son los escritorios cuyos símbolos señalan el cargo de la persona que se sentará en ese lugar. 
El que tiene la escuadra será ocupado por el presidente, el del tesorero exhibe una llave, el de la beneficencia, el cuerno de la abundancia.
Las logias realizan reuniones semanales. En su transcurso los miembros exponen un tema específico sobre el que se opina pero no se dialoga.
Cuando le preguntamos en qué consiste hoy la masonería, el ex Gran Maestre Alejo responde:
–La masonería es una escuela formadora de hombres. Lo que buscamos es que el masón sea en su vida diaria un hombre ético, de conducta recta, que a través del ejemplo contagie a quienes lo rodean. Que sea útil a la sociedad. Su mayor beneficio consistirá en la satisfacción de hacer una obra de bien y ser apreciado y respetado por eso”.
En cada país hay una Gran Logia y la máxima autoridad es el Gran Maestre, cargo que Alejo desempeñó durante seis años (1987-93), el máximo a que puede aspirarse ya que la elección libre y secreta otorga el mandato por tres años y solo se puede ser reelegido una vez. Las elecciones de la comisión -que incluye al Gran Maestre– son convocadas por la Asamblea. Con el aval de siete miembros y su debida justificación pueden crearse otras logias en un país, previa autorización de la Gran Logia. Cuando un miembro de una de ellas visita otra logia en cualquier lugar del mundo, es tratado como un miembro más. 
El número siete es cabalístico y se asocia a las siete cuerdas de la lira, cuya sutil armonía cuando está debidamente templada produce la perfección del instrumento. Los símbolos, como reveladores de sabiduría, son fundamentales dentro de la orden masónica. 
–El Gran Templo de la masonería argentina está en Cangallo (hoy Perón) 1242. Tiene capacidad para 500 personas. Es un antiguo edificio que construyó en el siglo XIX el ingeniero Pellegrini, padre de Carlos Pellegrini. Templo significa para nosotros espacio destinado a la reflexión y la meditación. En ese mismo edificio hay 13 templos destinados a diferentes logias argentinas. Todos los días se desarrollan en ellos actividades.
“La presencia masónica en la Argentina se registra en 1795 con la llamada logia Independencia. En 1806 llegaron con las tropas invasoras varias logias inglesas móviles de militares. Con apoyo inglés los criollos crearon una logia que portaba el extenso nombre de San Juan de Jerusalén de la Fe para la Felicidad de esta Parte de América. A partir de mayo se formaron logias para apoyar los movimientos independentistas hasta llegar a las móviles temporales lautarinas.
“No podemos decir que no existiera apoyo inglés con intenciones comerciales. En el caso de San Martín se inició como masón en España. Su vida austera, su gran honestidad, si bien pueden ser características personales, son también testimonio de los principios masónicos que defendió”.
Las logias –explica Alejo– no deben superar el número de miembros al extremo de que no se conozcan personalmente entre ellos. Cuando superan aproximadamente los 60 se sugiere que se dividan. 
La masonería argentina registró dos cismas. En 1900 fue provocado por la logia del Gran Oriente del Rito Azul, con influencia en el sur bonaerense, que duró unos veinte años, hasta su reunificación. En la década del 30 se creó el Gran Oriente Federal Argentino, impulsado por socialistas y pensadores españoles emigrados tras la guerra civil, que en 1957 se integró a la institución.
* * * 
La estructura –o federación– de la masonería surgió en 1717, al crearse una organización que aglutinó a las distintas logias de Londres, que fue la primer Gran Logia. No existe un poder internacional. Todos los Grandes Maestres son pares entre sí. Poco después, en 1738, el papa Clemente XII dictó la bula de excomunión contra los católicos que ingresen a la masonería.
Durante el Concilio Vaticano I, en 1917, la decisión sería más drástica. Estableció que cualquiera que se enrole en la masonería sería excomulgado.
El ex Gran Maestre Alejo atribuye esa decisión a la preocupación de la Iglesia ante la posibilidad de padecer un nuevo cisma, tras los que ya la habían afectado con la aparición de la iglesia Anglicana en Inglaterra y la Reforma en Europa.
Para saber cómo en lo concreto opera la Gran Logia le preguntamos a Alejo sobre el desarrollo de su tarea durante su largo período de gestión. Acerca del cual está escribiendo un libro.
–Una de las mayores satisfacciones que tuve durante mi mandato se produjo en 1989. Con varios grandes maestres de Latinoamérica fuimos a Cuba para exigirle a Castro la libertad de 18 personas vinculadas con la masonería. Y, tras una larga negociación, logramos que les permitieran salir de la isla con sus familias.
“También en esa época elaboramos el plan masónico regional para proveer agua a pequeñas poblaciones rurales del país. Algo que las grandes empresas no hacen por razones de rentabilidad económica. Fue un proyecto muy bien elaborado que luego presenté en Estrasburgo ante el parlamento europeo. 
“La masonería es una sociedad filantrópica, filosófica, progresista y de beneficencia. En cada reunión se recoge una ofrenda destinada a obras de caridad. Mantiene en Buenos Aires su hogar Bernardino Rivadavia para chicos de la calle y recibe chicos del Consejo del Menor, los aloja y los atiende. El gobierno también aporta subsidios. Pronto va a cumplir cien años.
“Uno de los temas más preocupantes en la actualidad es el de los recursos no renovables. Estamos trabajando en un proyecto para preservar el acuífero Guaraní. Entendemos que en el futuro el agua fresca va a ser un recurso importante en el mundo. Y la nación debe defenderlo”.
El actual Gran Maestre de la Orden, Sergio H. Nunes, ha dicho que “Los cambios en la Tierra no son solo el producto de la actividad industrial indiscriminada, de la tala feroz de los bosques, del desprecio permanente hacia el agua y la exaltación de la vida ‘descartable’. Es también la consecuencia de la fragilidad de los principios, la ausencia de compromisos, el abandono de las obligaciones humanas y la creencia de que la conducta, cualquiera fuera, compete únicamente al ámbito privado sin que tenga consecuencias en el entorno”. 
* * * 
Más de una vez se ha oído hablar del casamiento masónico. Pero en realidad, este no existe. Sí hay un ritual que se relaciona con él.
–Fue uno de los días inolvidables de mi vida. Se parece a un casamiento religioso, pero no lo es. Significa que un hermano presenta su esposa ante sus pares y la masonería asume el compromiso de ayudarla en el caso de que su esposo falte. Es una ceremonia muy emotiva que tuve la fortuna de cumplir siendo Gran Maestre.
La hermética masonería de antaño ha devenido en institución abierta. 
–La masonería del siglo XIX tenía una bandera más fácil de portar. Su lucha contra las monarquías y el absolutismo, y la defensa de las libertades individuales. Ahora la apertura cultural facilita a la gente la exposición y la plasmación de esas ideas de diversas maneras. 
A pesar de que los partidos políticos y otras organizaciones corporativas han canalizado las inquietudes y las metas que durante muchos años la masonería tuvo bajo su promoción, el ex Gran Maestre sigue considerando a la institución en plena vigencia:
–Los objetivos están vigentes y los masones seguimos comprometidos con esa línea. La masonería nunca fue multitudinaria. En la Argentina siempre contó con varios miles de miembros. El número no ha variado y funcionan unas cien logias.
Como ex presidente el ex Gran Maestre Alejo sigue formando parte de la estructura superior de la orden. Su actividad privada se relaciona con una empresa de consultoría, pero su labor en la orden le exige gran parte de su tiempo. Tiene dos hijos universitarios de un matrimonio anterior. Si alguien por su función le atribuye la imagen de un hombre de autoridad y de palabra almidonada, se equivoca. Es lo contrario. A los pocos minutos de hablar con él se ve uno involucrado en un ámbito de apertura y franca familiaridad. 
En cuanto a la visión abarcativa del mundo que tienen los masones, podríamos resumirla en una frase de Borges que suelen citar: “El verdadero infierno es no darse cuenta de que estamos en el paraíso”.


Constructores medievales
El gran Símbolo.
La lira de siete cuerdas


http://www.lanuevaprovincia.com.ar/05/12/18/5ci116.sht

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Grado del Compañero


Posted By on may 12, 2014

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Reflexiones


“…la principal labor de aprendices y compañeros, su tarea más importante, está en la indagación personal”.

Explorar nuestra ética, analizar emociones, cotejar valores e ir a la caza de prejuicios camuflados. Es mucho el trabajo que debe realizar el compañero. Trabajará con las manos y trabajará con el juicio, cavará para el cimiento y techará. El compañero esta en el territorio medio y por lo tanto todo le incumbe. Casi todo el simbolismo de la Masonería, casi todas las herramientas, están presentes en el Grado. Buscará el oro, su riqueza intelectual y “la cultivará y sublimará a fin de obtener sabiduría y virtud”. Así lo exige la Orden siendo como es una escuela de perfeccionamiento moral y espiritual.

No preocupa especialmente en este Grado recopilar información histórica o datos específicos. Se espera que de esta introspección, de ésta auto observancia apoyada en el Rito la liturgia y el símbolo, vaya decantándose el conocimiento y seguir caminado por el interminable camino de la perfección intelectual y moral. Perseverar en la búsqueda de la belleza, del conocimiento, forjar un juicio recto, saber interpretar los planos y ayudar a edificar sin asperezas. El aprendiz ya conoce el sitio para cada cosa en la Logia y sabe lo importante que es el que cada cosa esté en su sitio. Mejora en el uso de las herramientas y trabaja de buen grado con ellas. Entiende los principios y el fin de la Orden y se aplica en la doctrina. Debería entenderse que el “paso” al Grado “No es un premio, ni un estímulo, ni un honor. Es la INICIACIÓN de un nuevo camino por medio de un nuevo rito”. Verdaderamente clarificador para el compañero el saber que no ha sido premiado ni es alentado por medio de galones o estrellas. Es esencialmente masónico el planteamiento de dar luz sin deslumbrar. El abrir puertas según se van ascendiendo niveles, ir logrando las cualidades requeridas para la iniciación de un nuevo camino. Un ascenso que es progresión en el entendimiento, el avance en pos del ideal masónico: la luz, la iluminación, la purificación. Pasar de la plomada al nivel, de la vertical a la horizontal como tan bellamente describe Fernando Sabater: “….ahora hemos pasado de la vertical a la horizontal: somos diferentes pero iguales, todos distintos aunque en el mismo plano, efímeramente inconfundibles en el gesto, pero indiscernibles en el mérito. Cada cual tiene derecho a ser lo que es y como es, nadie tiene derecho a ser visto como mejor o superior a otros, sólo peculiar en su estilo”. Se entiende que cada progreso masónico es un ventajoso atributo y no un pretencioso escalar jerárquico.

El compañero ya se sirve de otras herramientas y sabiendo de la plomada y el nivel ya puede levantar muros. Amos, el profeta, en su visión de la plomada, anuncia que las murallas de los templos, de los tribunales y de las casas de los hebreos, están condenadas a desplomarse, pues han sido construidas sin las herramientas que proporcionan estabilidad. Amón pedía a sus compatriotas que se ilustraran y cultivaran para no ser simples esclavos de sus prejuicios, y que purificaran sus mentes para la virtud. Qué tribunal se sostiene sin el nivel, sin considerar que todos somos iguales ante la ley. Qué casa levantada sin plomada mantiene equilibrio y virtud. Amos pedía la ilustración y la virtud para no ser esclavos de vicios y prejuicios. El compañero observa, mide, coteja, examina y aprende de lo bien hecho por otros. El compañero sabe al fin, que el prejuicio es edificar sin cimientos.
El compañero ya no ve sólo piedras y cantera, ve espacios, contorno, hogar. Explora la extensión que contiene su materia. Descubre que no hay nada vacuo en sí, que no hay vacío, que esa sensación de vaciedad que padece una gran parte la sociedad es desconocimiento del Yo, de la esencia del yo. Descubrirlo y pulirlo es un trabajo masónico.

Recibir un T.•.A.•.F.•.


VMM

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Nosotros nos pronunciamos en contra.

Blog-Telecom-1

Atentar en contra de la Libertad, la Igualdad, y el derecho del ser humano a expresarse y dar a conocer una idea es en contra de todo derecho humano.

Para aprobar o pronunciare en contra de algo hay que conocerla.

Iniciativa ley de Telecomunicaciones

Has de conocimiento de tu diputado estatal tu aprobación o negación a esta iniciativa ellos son la voz que te representa. ¡Los elegiste para ello haz que valga tu derecho!

Directorio de Diputados por Estado

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La masonería ha decidido superar ‘la domesticación’ autoimpuesta en España desde su legalización y ha comenzado a reescribir la historia que han contado otros, la mayor parte de las veces ‘tendenciosa’ o falsa por desconocimiento, y a la vez, y ‘con humildad’, defenderse de las críticas.

Esta es, según explicaron hoy en rueda de prensa el masón Santiago Río y el periodista Jorge Blaschke, algunas de las razones que les han llevado a escribir y publicar el libro ‘La verdadera historia de los masones’, en un momento, dijeron, en que ‘tenemos colas de personas que quieren entrar en la masonería’ y en el que, desde hace dos años, existe un interés creciente por conocer la realidad de esta antigua institución.

Aunque los autores del libro editado por Planeta negaron que la obra se haya escrito ‘en contra’ de los libros sobre la masonería publicados recientemente por el historiador Ricardo de la Cierva y el escritor y comentarista de la COPE, Cesar Vidal, admitieron que se pretende con esta obra ‘desatanizar la masonería’ y escribir la historial real con sus luces y sus sombras.

Y así desfilan por las páginas del libro la represión que ejerció el franquismo, con la presión de la iglesia católica, contra los masones durante la guerra civil y la inmediata posguerra, período en el que fueron asesinados cinco mil masones y expedientados ochenta mil.

Esta situación, más toda la propaganda en contra que se vino vertiendo durante años, llevó, según explicó Santiago Río, a que de poder haber alcanzado la cifra de cincuenta o sesenta mil masones en España en estos momentos, las tres grandes logias existentes no pasen actualmente de los tres mil afiliados.

La más importante de ellas, la Gran Logia de España, con 2.500 afiliados, la dirige el Gran Maestro Josep Corominas i Busqueta, y aunque no ha autorizado el libro oficialmente sí ha abierto las puertas de sus archivos al periodista Jorge Blaschke, para la investigación y realización de este libro, con la colaboración del empresario Santiago Río, quien pertenece a los más altos grados de la masonería española e inglesa.

Nombres de masones españoles desde las Cortes de Cádiz son citados en el libro, en el capítulo dedicado a la historia de la masonería en España, como los de Antonio Alcalá Galiano, o el monarca elegido en las Constituyentes de 1870, Amadeo de Saboya, hasta los nombres de tres presidentes de la Primera República, Estanislao Figueras, Nicolás Salmerón y Emilio Castelar.

Se citan también como masones Santiago Ramón y Cajal y, tras la proclamación de la Segunda República, a los ministros de aquella Santiago Lerroux, Diego Martínez Barrio, Marcelino Domingo, Alvaro de Albornoz, Fernando de los Ríos y Santiago Casares Quiroga.

Otros nombres ilustres son los de Manuel Azaña, Francesc Maciá, Lluis Companys, Francisco Giner de los Ríos, Blasco Ibáñez, Antonio Machado y Joaquín Sorolla, o el ex banquero Mario Conde, en el período histórico constitucional actual.

Como dato anecdótico, de masones internacionales, los autores citan al que fuera presidente socialista de Chile, Salvador Allende, que resultó muerto durante el ataque al Palacio de la Moneda durante el golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet, autoproclamado después presidente, quien a su vez era también masón hasta que presentó su renuncia poco antes de consumar el golpe militar.

Santiago Río manifestó, asimismo, que muchos masones son católicos, que existen buenas relaciones actualmente entre sectores importantes de la Iglesia católica y la masonería, aunque no con ‘los jesuitas, a los que a su lado el Opus y los Legionarios de Cristo son niños de teta’.

El libro dedica también un amplio apartado a la logia masónica ‘Propaganda Due’, o ‘P2′, ‘uno de los escándalos más grandes de la masonería en Italia y tal vez en el mundo’, en la que se vio envuelto el Vaticano a través del Banco Ambrosiano y el cardenal Paul Marchinckus.



http://actualidad.terra.es/
sociedad/articulo/gran_logia_simbolica_espana_
693821.htm

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